Surge la Compañía Real-Unión, por iniciativa de unos iruneses y con la idea de que aglutinara a un grupo de personas que no se identificaban con ningún barrio y que además representara a un club con historia el Real-Unión Club de Fútbol, surgido de la fusión del Racing Club y del Sporting Club. Nada mejor que buscar un nombre significativo y que por aquel entonces unía a los habitantes de esta ciudad fronteriza Compañía Real-Unión Club. Al encontrarse ubicada la sede social del Real-Unión Club de fútbol, en las inmediaciones de la plaza del Ensanche, la Compañía efectúa su primera salida desde dicha plaza y así ha sido desde 1919, hasta nuestros días. El primer Capitán de la Compañía fue José Elizalde Olano, director del semanario “El Alarde”, siendo Teniente Castor Tellechea y Cantinera Margarita Peralta. La Compañía Real-Unión tuvo el honor de desfilar con la denominación de 1ª Compañía del Pueblo, hasta 1937 en que se suspendió el Alarde por la contienda civil española. Al finalizar la guerra civil española, se reanudó el Alarde, pero la Compañía Real-Unión no desfilo hasta el año 1945. En ese año dos iruneses, Vicente Salas y J.Antonio Lecuona proponen al Ayuntamiento de Irun, la incorporación de la Compañía al Alarde, en las mismas condiciones que antes, con el distintivo de 1ª Compañía del Pueblo. El Alcalde en aquella época Dn.Jose Ramón Aguirreche, contesta que pueden incorporarse al Alarde pero con el distintivo de 6ª Compañía del Pueblo. Se inicia una nueva andadura de la Compañía hasta nuestros días.

En 1980 tras una votación se decide cambiar el nombre a la Compañía, que pasa a denominarse Compañía Mendibil. Época de cambios y de transiciones, queriendo acoplar el nombre de la Compañía a una zona o barrio de la ciudad. En 1991 se vuelve a su nombre original como Compañía Real-Unión Club, por decisión unánime de sus componentes.

No representamos a ningún barrio, representamos al pueblo donde hemos nacido o vivido y a una idea de amar el Alarde de forma viva, con ese sentimiento y esa alegría que transmiten nuestras fiestas.